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Ilustraciones de nuestra sociedad que sólo se interesa por tener sexo y consumir

Ilustraciones de nuestra sociedad que sólo se interesa por tener sexo y consumir

Sin embargo, las primeras tres palabras que acaban de leer de manera rápida y sin mucho detenimiento, llamaron su atención por la concepción casi automática que la frase “abrir las piernas” les hizo imaginar, y que logró que su cerebro ideara, recordara o estimulara cualquier referencia sobre sexo y todo lo que conozcan de él.

Precisamente por reacciones como esa es que muchos consideran que la época y toda la mezcla de generaciones que convergen en ella no es más que una sociedad hambrienta que sacia sus “necesidades” y satisface sus “deseos” a través de dos conceptos: sexo y consumo.

Ambos alimentados y fomentados por la esfera mediática que hoy nos afectan a todos. Pues además de ser dos continuas búsquedas que la mente confunde con una válvula de escape, la sociedad las disfraza de amor y/o recompensa, y un sistema económico las promueve, logrando que parezcan dos manifestaciones primitivas que con el tiempo se han potencializado a grados importantes.

Las ilustraciones de la serie ColorOrgy demuestran la gravedad con la que todos perseguimos aquello que nos abre las puertas del placer sexual, o por lo menos del voyerismo, que por supuesto, viene de la mano con el primero, así como del consumismo masivo, exprés e inútil.

Masivo porque se repite cada segundo por miles de personas en todo el mundo, exprés porque se trata de comprar o adquirir todo lo que en el momento sentimos necesitar, una prueba más de que actuamos de acuerdo a las “necesidades o deseos” que la publicidad, la competencia y un sistema como el nuestro siembran en nuestras mentes.

Inútil porque la cultura comercial de nuestro presente se basa en precios accesibles sobre calidades ridículas que generan el gravísimo y ambientalmente nocivo círculo vicioso del consumismo: comprar, utilizar y desechar, lo cual se repite una y otra vez. O en otro de los casos, decidimos comprar algo que no podemos pagar, recurriendo a planes de pagos absurdos que nos endeudan de por vida.

 

 

 

La firma del artista que creó todas estas ilustraciones puede variar como Wolf, nombre artístico con el que decidió darse a conocer el creador, o como ColorOrgy, nombre de la página oficial y de la colección completa que incluye éstas y otras imágenes con alguna temática polémica en forma de crítica social. La serie explora la relación de la vida diaria con la cultura popular y los medios de comunicación, a la cual define a través de los colores brillantes y líneas limpias de sus ilustraciones como una sociedad que se ha perdido en la inmensidad de sus antivalores.

 

 

 

Los colores vibrantes nos obligan a no perder de vista los detalles de las imágenes con las que Wolf nos invita a reflexionar como espectadores sobre la mezcla estética de trazos provocativos y temáticas desafiantes para del ojo cotidiano. De hecho, como lo explica el sitio oficial del proyecto, ColorOrgy propone un reto que, sutilmente, siembra una reflexión en la mente del público que gusta o se da la oportunidad de conocer el trabajo ilustrativo del artista, pues éste nos pone a pensar sobre el importante papel que juega el consumismo hoy en día y el del sexo en nuestros roles de vida.

 

 

 

El uso de temas populares, tales como la sexualidad, la violencia, la estructura familiar y su educación, la degeneración mediática y el orden establecido por la esfera de la producción y el consumo convierten a todos estos dibujos digitales en retratos de la clase media. Este compilado es el resultado de una exacerbación mercadológica que parece estar trazando los pasos con lo que todos caminamos por el mundo, pues a manera de parodia ColorOrgy describe el acaparamiento de los medios de comunicación y a una sociedad contemporánea inherente a la exageración y/o burla de la imagen femenina como objeto sexual.

 

 

 

La serie de ilustraciones de Wolf evoca absurdos momentos que comprueban nuestra decadencia al enfocarnos en banalidades como el consumismo innecesario y el sexo irresponsable. Lo interesante es que la mayoría de las imágenes nos recuerdan o hacen sentir identificados con el hilo narrativo que, en forma de particulares y limpios diseños, el ilustrador recrea como mensajes críticos.

 

 

 

El trabajo del artista ha sido publicado en diversas plataformas digitales, así como en galerías de arte contemporáneo donde se han vendido muchas de sus obras. Wolf ha montado varios shows propios donde expone sus ilustraciones y cuadros, y también ha participado en galerías de otros artistas o corrientes como “The Liquor Gallery”, “Artelshow”, “MpnOrchid Gallery” y “Willo North Gallery”.El trabajo del artista ha sido publicado en diversas plataformas digitales, así como en galerías de arte contemporáneo donde se han vendido muchas de sus obras. Wolf ha montado varios shows propios donde expone sus ilustraciones y cuadros, y también ha participado en galerías de otros artistas o corrientes como “The Liquor Gallery”, “Artelshow”, “MpnOrchid Gallery” y “Willo North Gallery”.

 

 

 

El nombre con el que puedes buscar éstas y algunas ilustraciones más sobre temas relacionados es ColorOrgy, sitio en el que encontrarás los links que te dirigirán al Instagram del artista, en donde él comparte su correo para preguntar por cualquier obra en la que estés interesado, además de su Facebook oficial, el cual aparece como Scott ColorOrgy Wolf, nombre con el que el autor de la serie se presenta en su página personal de FB.

La reflexión a la que nos invita ColorOrgy nos hace concluir que la sociedad se expresa a través del consumo, pues no basta con cubrir una necesidad, se trata de satisfacer otros beneficios que nos den algún tipo de reconocimiento social. Por lo tanto, nos hemos forjado como personas materialistas que se ven reflejadas en la cantidad de cosas que poseen, y aunque el consumo ciertamente connota socialización, no tiene que ver con reconocernos a nosotros mismos para poder obtener el reconocimiento de alguien más.
 

Por otro lado, la dependencia al sexo es un hecho cada vez más frecuente en nuestra sociedad, que lejos de ser una moda se ha convertido en el reflejo de la facilidad con la que se tiene acceso a gran diversidad de contenido erótico, ya que nuestra era se encarga de fabricar y vender deseos, los cuales confundimos con la necesidad de afecto, la adicción a la atención y una incapacidad de controlar nuestros impulsos.

En ocasiones la única manera de hacer reaccionar y despertar a la sociedad es por medio de trabajos polémicos y desafiantes como el de ColorOrgy, pues de manera visual, y un poco más personal, es como la reflexión llega a nosotros, por ejemplo, con las ilustraciones que demuestran que lo más sucio del sexo está en la imaginación y también algo de literatura que demuestra que algunos libros podrían provocar un infarto a las buenas conciencias.


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