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 Entre dos mujeres

Entre dos mujeres


Siempre me habían dicho que la marihuana era un sentenciador sexual, o algo así. Ella quería fumar mucho conmigo; fuimos a su casa y en su cuarto pusimos música a todo volumen, fumábamos y nos reíamos a carcajadas de cosas absurdas que nos habían pasado, nos recostamos en su cama, estábamos muy locas e imaginábamos figuras en su techo, ella imaginaba estupideces
y yo en medio de mi locura no podía dejar de reírme, así que me recosté sobre su hombro para poder pensar en otra cosa.

-¿Te sientes bien?-

-No, yo estoy muy loca-

-¿Mucho? O ¿es video tuyo?-

-No amor, te lo juro es enserio, estoy muy loca-

-Ven recuéstate encima de mi estomago-

Así que ella se sentó y acomodó una almohada en la cabecera de la cama para recostarse, y yo me recosté en su estomago. Ella comenzó a consentir mi cabello y mi cabeza, tenía uñas largas, en realidad se sentía delicioso, comenzó a susurrar:

-Tú eres muy hermosa, y no lo digo porque quiera algo contigo, solo quiero que lo sepas-

-Lo sé, no te preocupes, pero igual pues tú también eres muy bonita… Amor enserio ¿tú no tendrías nada con algún hombre?-

-No, ellos no saben satisfacer a una mujer!-

-Uhs! Como me vas a decir que no saben hacerlo, de pronto no lo has intentado con alguien que en verdad te haga sentir plena!-

-No linda, lo hombres no me hacen las cosas igual de ricas a como las hace una mujer. Entre mujeres sabemos lo que queremos-

-No … ¡yo no creo eso!-

-Tendrías que probar para darme la razón-

-Uy yo no sé!… Igual no tengo la confianza con ninguna mujer como para hacerlo o proponérselo.

-Yo te lo haría muy rico-

-Jajajaja, eso sonó muy enserio-

-Te estoy hablando enserio amor-

-Y ¿cómo seria eso?-

Así que ella baja mi cabeza de su estomago y en cuestión de segundos se recuesta encima mío y con su boca junto a la mía, dice:

-Solo es cuestión de conocer bien a la otra persona, y yo sé que es lo que te gusta a ti preciosa.

-Enserio, ¿crees conocerme tan bien?-

-Déjame demostrártelo.

Ella bordea mis labios con la punta de su lengua y me besa cautelosamente (Me sentía muy rara, no era la primera vez que me besaba con una mujer, pero si era la primera en la que tendría relaciones sexuales con una, pero maldito morbo no me permitía detener las cosas, tal vez todo lo que había hablado de hacerme sentir mucho placer era cierto, y la verdad no quería dejar de disfrutarlos por estereotipos sociales, además besaba delicioso). Sus manos comenzaron a pasearse por mi cuerpo, las sentía en mi abdomen, en mi cola y en mis senos; todo comenzó a tornarse delicioso, me gustaba como me tocaba, cogió mis manos y las hizo descansar sobre sus senos.

-¿Te gusta esto?-

-La verdad me siento muy rara, pero no me desagrada-

-Si quieres dejamos las cosas hasta acá-

Le di la vuelta, ella estaba sobre mi, ahora era yo quien quería estar encima de ella, bese su boca mientras halaba su cabello con delicadeza y me deslizaba hacia su cuello; usaba un perfume delicioso, podía estar loca, pero todo me estaba empezando a gustar más de lo que me debería gustar; ella llevaba una blusa escotada, baje mis manos tome sus senos y los junten con fuerza para pasar mi lengua por medio de ellos, y así me entretuve un rato, me encantaba tocarla y verle la cara, que cara tan deliciosa ponía mientras besaba sus senos.

-Preciosa, pensé que nunca habías estado con una mujer!-

-Nunca lo he hecho-

-Uhs, para ser tu primera vez lo haces muy bien-

Maldita sea, creo que empecé a mojar. Esto en realidad es muy raro, normalmente lubrico mucho y con mucha facilidad, pero es tan raro lubricar por el morbo que siento por esta mujer. No aguanté mas, y levanté su blusa, tenía un abdomen precioso; pero ella decide voltearse; ahora es ella quien está encima mío, pasaba sus manos por mi vagina, intentando excitarme (tal vez no sabía lo excitada que ya estaba) y decide quitarme la blusa y seguidamente el sostén; tomaba mis senos y los masajeaba escalofriantemente delicioso y besaba mis pezones, paso la lengua por la mitad de ellos y con besos marco un línea desde mis senos hasta mi pelvis; sube la mirada, como si pidiera permiso para seguir, no le dije nada, pero creo que mis gestos reafirmaron mi decisión.

Quería que me hiciera sentir lo que nunca había sentido. Desabrocho mi pantalón y lo bajo hasta que nos deshicimos de él; ese día tenia lencería hermosa, un cachetero negro medio transparente con encajes morados alrededor, me besaba la entrepierna y mordía mi vagina tan delicioso pero encima de mi cachetero, quería quitármelo … quería que ella sumergiera su lengua hasta que no pudiera mas.

Ella bajo mi cachetero y me miraba a los ojos, me hacía sentir muy cómoda, bajo su mirada y masajeó mi clítoris con su lengua (que deliciaaaaaaaaa, solo pensaba en lo rico que se sentía que te hicieran sexo oral); su lengua era puntiaguda, extrañamente lo hacía sentir más delicioso, bajo su lengua y con movimiento circulares rodeo mis labios menores, una y otra vez, mientras su dedo índice masajeaba mi clítoris; repentinamente sumerge su lengua dentro de mí, entraba y salía, entraba y salía, la movía espectacular, moje tanto como jamás lo había hecho y de pensar que todo era por lo que ella me hacía sentir, aleja su cara y se quita el pantalón, luego su tanga, usaba una tanga rosada que hacia juego con su sostén; me inclina de frente y cruzamos las piernas así que empieza a rosar su vagina con la mía… (Era delicioso, cada vez mojaba más rico, cada vez me excitaba mas), en la misma posición yo inclinaba mis dedos dentro de ella y ella gemía, las dos empezamos a sudar, me enseño varias poses y rosaba su vagina tan delicioso junto a la mía, fue una sensación bastante difícil de explicar, la recosté ya sudadas y algo cansadas y bese su pelvis, resbale mi lengua, molestaba su clítoris fuertemente, pero conservando la delicadeza que me encanta que tengan conmigo, ella respiraba fuerte, baje mi lengua y realizando movimientos circulares estuve dentro de ella, la acaricie por varios minutos, subí hacia su clítoris con mi lengua y metí mis dedos descaradamente dentro de ella y ella comenzó a gritar:

-Ush que delicia, ¡No! me vas a hacer venir.

Escuchar eso, fue tan rico que intente masturbarla como a los dioses y fue cuestión de segundo para sentir presión en mis dedos y lubricante en mi mano, verla temblando, sudando, halando su cabello y respirando tan fuerte como podía.

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